UNA PROMESA INCUMPLIDA    
   
Lluis Casas Farrán
                                   Abogado.
   

 

 

Dentro del vasto  y  frondoso mundo  de los jugadores profesionales que practican la actividad del futbol, podríamos establecer un abanico que comprende desde  los llamados estrellas que disfrutan de contratos millonarios  y que son noticia en los medios de comunicación, ya sea por sus extravagancias, por su vida suntuaria, por sus novias o esposas modelos, separaciones, etc.  y  otro tipo de jugadores anónimos  con exiguas   o nulas ambiciones económicas con la única ilusión de pegar patadas a un balón y,  si destacan, puede que algún  ojeador se fije en ellos y los  coloque en equipos superiores, donde normalmente se cobren cantidades aceptables.

Dentro de este grupo de practicantes  desconocidos, se encuentran los componentes de un  equipo de  fútbol de  una localidad extremeña, concretamente Mérida, que  militan en una categoría de las llamadas inferiores  y lo único que atesoran  son la juventud , el ánimo y la esperanza de convertirse algún día en profesionales,  aunque su ocupación  actual  se identifica  con la  de carpintero, albañil, mecánico, etc.

 El hecho ocurrió en el transcurso de una cena, donde estaban reunidos todos los  componentes del equipo, técnicos  y demás acompañantes.  El que se decía presidente, comunica al capitán, Pedro José: Toma nota escrita  de lo que voy a decirte:  “Reunidos entre cuerpo técnicos, jugadores y presidente de junta directiva, acuerdan:  Sí  la Unión Deportiva Mérida, _C.F. ,consigue el ascenso a 2ª –B, acuerdan la cantidad de l20.000 euros, porque  esta plantilla es pobre hasta para pedir”.  Lo firma el capitán, Pedro José y  el presidente Silvio-

Se cumplió el milagro y  en el último partido, lograron el cambio a la categoría superior, Segunda B, pero la prima  de l20.000 Euros, les fue rechazada. Nadie sabía nada, según manifestaciones de los dirigentes. Se presenta la  oportuna reclamación, la cual fue desestimada por el Juzgado de lo  Social, siendo ratificada la negativa de pago por el  Tribunal de Justicia de Extremadura (S. mayo del 2.008), por la sencilla razón de  que quién  lo redactó y suscribió era el capitán del equipo y quién se lo dicto no tenia representación ni autorización ninguna para asumir una obligación dineraria  ni por parte de la junta directiva ni  del verdadero  presidente del club, aunque éste fuera hijo suyo, condición que, es claro, no le confiere el carácter de portavoz de la directiva.

De todo el entramado, se deduce que los directivos tenían un somero  conocimiento de todo ello, aunque, seguramente por falta de liquidez,  se escudaron  en el concepto jurídico de la eficacia de las obligaciones que, en este caso,  deben ser adoptados por  la junta directiva, no siendo válidos lo acordado por otras personas,  sin autorización expresa y, por lo tanto, no les vinculan.

Se me olvidaba. La Unión Deportiva Mérida. C.F. continúa incluida en la Categoría de la Segunda B, gracias a la profesionalidad de sus componentes.